domingo, 23 de septiembre de 2012

Un Destellito en las manos de Dios "La Sequía"

Un Destellito en las manos de Dios

 

Destellito, fue testigo de primera mano de los daños que produce a los cultivos y plantaciones la sequía. Existe sequía cuando por la ausencia de lluvias, los campos sembrados y todas las áreas verdes no reciben el agua que necesitan para vivir. Observar territorios extensos afectados por la falta de lluvias, es deprimente, al menos así lo sintió Destellito; todos los animales y aves sufren, y muchos mueren de hambre y de sed, también se afecta el hombre por la escases de productos y por sus elevados precios. La sequía afecta gravemente al reino vegetal.

La Sequía.-

Destellito, caminó hacía su sillón favorito y se sentó pensando si los hijos y las hijas de Dios Creador pueden ser afectados por la sequía, y terminó por entender que sí. En efecto, dijo Destellito, en el mundo hay muchos que son pura tierra seca en su corazón, ya sea porque no reciben o han dejado de recibir el agua que cae del cielo, que no solo refresca, sino que ablanda la tierra seca tornándola sensible a la Palabra de Dios y a la obra del Espíritu Santo. Tomó su Biblia, se puso sus anteojos, y leyó:

Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar su fruto”. Jeremías 17:8.
Cada uno de los hijos y las hijas de Dios tienen muchos beneficios que fueron ganados por Cristo Jesús en la cruz y que por herencia les pertenece, entre ellos, el que acabo de leer, dijo con seguridad Destellito.
Para aquellos que han recibido a Cristo Jesús como suficiente Salvador personal, es una promesa que se hace realidad en cada uno de manera constante. Y aquellos que aún no creen en Cristo, recibiéndole en su corazón, es una oportunidad que tienen al alcance de la mano, para convertir la sequedad de su vida en una vida plena y fructífera, como es la vida de Dios.-
Autor: Oscar Olivares Dondero
Escrito para: www.destellodesugloria.org

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